miércoles, 18 de enero de 2017

Estaciones

07/enero/2017

01:37am


El misterio que producía se acentuaba con su forma de vestir, siempre con una gabardina negra y sus manos en los bolsillos, caminaba a paso lento con un ritmo envolvente bajo la lluvia que empezaba a caer sin ánimos de minorar. Él daba la impresión de que flotaba, su rostro era frío, inexpresivo o con sus expresiones muy calculadas, su mirada que penetraba que quemaba parecía conocer lo más íntimo, su postura de altivez que decía a quién lo miraba “Yo sé, yo puedo” producía una reacción de defensa en cualquiera que se le acercaba.

Sin embargo muchos no querían reconocer que él era guapo, sexy, inteligente, con gustos interesantes y mirada seductora; que en sí era lleno de paradojas una voz con tinte de seriedad y una risa estruendosa, postura de seguridad, engreimiento, de creer saber más que el resto, sentirse grande y al mismo tiempo muy caprichoso y demandar mimos como un niño; que era terco, porfiado, pero sabía escuchar, pero prestaba atención, mostraba interés en lo demás; era un misterio. Invierno fue su nombre.

***

Sentada en la banca de un blanco gastado de aquel parque central que en alguna época fue muy concurrido, y que hoy solo se oía el viento que venía de lejos contando las historias pasadas. Respiraba absorbiéndolo todo, como si aquella brisa la llenara, le hablara, la transformara, era un aire frío que refrescaba, le daba vida, le daba la certeza de que este era su lugar, su tiempo. Amaba la combinación del sol anaranjado reflejado en su banca, del frío que corría, del sonido que emitían las hojas al caer, el olor de la tierra vieja, del cambio del ropaje en el paisaje, todo la llenaba de paz, de armonía, de felicidad.

Su cabello caía sobre su cara por la costumbre de mantenerla gacha, metida en uno de sus mundos viviendo diferentes vidas, un alma vieja recolectora de vidas usadas, vidas nuevas, vidas en ideas pero sin tener una propia, así era ella. Cuando tomaba un respiro del mundo actual era fácil observar aquella piel besada por el sol desde los comienzos, que contrastaba bien con aquel panorama en el que se encontraba; producía armonía, y los pocos que paseaban se acercaban a saludarla, a querer saber algo más, y siempre su respuesta era “no sé, no puedo” con una sonrisa en su rostro, en ella el misterio era muy encubierto, todos creían conocerla, y como siempre de manera muy puntual, huyendo de la lluvia que comenzaba a caer y no tenía ánimo de menguar, se levantó de la banca y empezó a caminar. Otoño la llamaban.

***

Jamás se habían visto y por los rumores que les llegaban creían saber la existencia del otro, y con lo poco que sabían decían que era todo, se creían con el derecho de hablar del otro desde su perspectiva, desde su lugar, sin ánimos ni intenciones de conocerse realmente, no entendían que el destino o una fuerza más grande los presentaría

Aquel día sucedió algo extraño, cruzaron el umbral de una puerta que los dirigió a un bucle con el tiempo en pausa, donde todo era distinto como si ahí convergieran todas las épocas, un lugar donde el nacer y el morir no se recuerda, un lugar donde muchos han querido entrar pero solo se les ha permitido a pocos el paso, al parecer sin ninguna causa aparente

Y allí estaban ellos, por primera vez, viéndose directamente, escudriñándose; las presentaciones estaban demás sus marcas distintivas los delataban, toda palabra, todo pensamiento y hasta gesto se perdieron en aquel encuentro y no hallaron manera de expresarse por un momento, por varios de ellos, por algo que parecía eterno en un lugar como este, un lugar sin tiempo.

Al liberarse de esta cárcel en pausa en la que ellos habían formado parte sin saber cuánto, si fue poco, si fue mucho, si solo segundos, o siglos igual; volvieron a respirar. El recuerdo muy presente en ellos era aquella lluvia que a él refrescaba, y de la cual ella huía.

Me cohíbes, siento que me inspeccionas -fue la respuesta que dio a la pregunta que Invierno no alcanzó a formular en voz alta, y continuó- Es la primera vez que me siento intimidada, la primera vez que me quitan el control por completo, la primera vez que la confusión es tan palpable por la inseguridad de no saber cómo actuar y la seguridad que tu presencia me produce, la primera vez en años que me vuelvo a sentir niña.

Invierno lo primero que hizo fue asentir con un gesto de “lo sé”, que a cualquiera hubiese enojado, pero en ese momento a Otoño le agradó, le agradó sentirse comprendida, sentirse apoyada, saberse entendida por alguien más, por él a quien había pensado conocer.

            Tu incapacidad de mostrar lo que sabes, esa sensación de intimidación, aquel miedo que de a poco se transformó en éxtasis, todo aquello que decías sin hablar, que intentabas ocultar, aún a sabiendas que yo lo puedo entender por tu mirar- fue lo que Invierno alcanzó a decir antes de ser callado a la fuerza por esos labios en los suyos- Soy tímido- fue su reproche entre besos que Otoño le robaba y él disfrutaba.

Una vez más el ambiente de este lugar los envolvió y por ese tiempo sin minutos se sintieron completos, flotando, todo en ellos estaba alerta cada nervio receptaba con intensidad la presencia del otro, muy cerca, sus pensamientos acallaron, y sólo podían sentir con fuerza todo lo que transmitían, como una avalancha.

            Dulce hormigueo, demasiadas sensaciones para poder ser explicadas- fue el único pensamiento que como premeditado por alguien externo se incrustó en la mente de ambos, que asintieron sabiendo que estaban en lo correcto.

***

Ella mantenía su mirada clavada en él, disfrutaba de cada detalle en su rostro, en sus gestos, disfrutaba del cambio que había visto en su mirada en el momento sin tiempo, y le intrigaba que él no era como todos describían, como ella lo imaginaba, él emanaba calor, traía vida, le daba dicha estar a su lado.

Al abrir sus ojos que inconscientemente o por el cansancio había cerrado la vio observándolo, encontró que ella era lo que él sabía hace ya mucho, alguien nuevo, renacida, con colores vivos, y un aroma diferente, sabía lo que ella pensaba, y le agradaba ver que ella entendía de a poco quien era.

***

Él es Invierno, ella Otoño, cualquiera al verlos podría describirlos, en realidad ya lo han hecho, porque todos los reconocen con aquellos nombres, con aquellas posturas que han adoptado con el tiempo.

Sin embargo él para ella se convirtió en Verano, en alguien de quien no quería huir, en el que podía ver la dulzura que irradiaba, la cierta inseguridad en sus certezas, el lamento por quebrantar algún valor, la lealtad, lo honesto que es.

A sus ojos, ella es Primavera, y se deleita en ver como esto que para él era un hecho ella lo disfruta como nuevo, como todo en ella cambió, se alegra al saber que la certeza de conocerla era muy cercana a la realidad, y puede ver como ella se mira en sus ojos al intentar reconocerse.

***

Sabían que aquel lugar los estaba sacando los mandaba a continuar. Se abrazaron con la convicción de que ahora seguirían viéndose y sabiendo que iban a extrañarse los momentos en los que no fuera así.

            Feliz año pequeña- fue la despedida de Verano en aquel día- un abrazo inmenso.- y cruzó el portal. Ella lo siguió.

Todo volvió a la normalidad, la lluvia caía, los mojaba, y ambos disfrutaban de aquello, no importaba que el resto los viera como querían, siempre que al encontrarse puedan verse en el otro quienes son en realidad

***

            Ahora solo me falta abrazarte como para no soltarte, y ver como achinas tus ojos y tienes esa sonrisa de medio lado al decir algo que te gusta- era lo único que en ese momento Primavera pudo expresar en pensamiento, sabiendo que él la oía aunque los separaran muchas vidas.



lunes, 23 de noviembre de 2015

Donde quiero estar

16/noviembre/2015
20:47pm




En el lugar donde convergen todas las luces.

Donde el cronos queda fuera de tiempo,
Y el lugar es una palabra con falta de definición.

Donde ver la luz mas potente que el sol no te causa daño,
Solo una risa indescriptible.

Donde el silencio habla diciendo lo que debes escuchar,
La Palabra es viva y actúa en ti.

Donde sientes el calor justo para darte cuenta que no sabías su significado,
Y te refrescas con solo alzar la mirada.

Donde no puedes encontrar ni principio ni final
Y todo es muy grande que es banal intentar describirlo.

Donde puedo oírte hablar y te siento muy real.

Donde me oyes y tu presencia existe y se ve.

Justo ahí es donde quiero estar.


Siempre...



lunes, 5 de octubre de 2015

Mi Dios





25/septiembre/2015
20:00pm

Mi Dios Redentor, Dios de Amistad.
Dios de todos los días y de las noches en canción.
Dios de los momentos buenos.
Dios de las lágrimas de sanación.

Mi Dios completo, Dios que ama.
Dios presente,
Y Dios que escucha cada palabra pronunciada,
Y las que quedan en el camino sin ver la luz.

Mi Dios de promesas, Dios de respuestas.
Dios que cumple, siempre fiel.
Dios que mira y sonríe,
Dios que juega con mis cabellos y de palabras de vida.

Mi Dios reconciliador, Dios que enseña amistad.
Dios que enseña perdón.
Dios que rompe lazos por nuestro bien
Y los vuelve hacer según su voluntad.

Mi Dios paterno,
Dios que se acerca a sanar la rodilla rasmellada
Con un beso curador, y un curita de dibujos.
Dios como hermano que sujetas al caer, que me animas
Y te desvelas conmigo para ponernos al día

Mi Dios feliz, dador de todo
Que me busca si huyo
Que me encuentra y ríe.
Simplemente, por cada detalle...


Mi Dios



martes, 19 de mayo de 2015

Cuenta Regresiva (Final)


Este es el final de "Cuenta Regresiva" según Christian Rey, y está publicado en su blog Cuenta Regresiva



27/abril/2015
05:00am

Acababa de despertar, blanco, es el único color que puedo ver, hay una música que viene desde lejos, me estremece, y no sé dónde estoy.

Lo último que recuerdo es estar viajando con Libi. Ese día terminamos clases, y fuimos al parque a comer y repasar las materias de la tarde, hasta ese momento nuestro día había sido como todos, y para variar me olvidé mi cuaderno de apuntes en el aula, así que fui por él.

Al regresar Libi estaba pálido y temblando, corrí a verlo. Revisa tu cuaderno, dijo, al hacerlo cayó un sobre en el césped, y Libi se levantó de golpe, cogió sus cosas, las mías y se me acercó al oído. Niña debemos irnos de aquí.

Habían muchas fotos de él, mías, de toda la vida; mientras se ponía el cinturón de seguridad, me pasó un papel que tenía escrito “Cuenta regresiva”, y arrancó…






"Libi se veía un tanto paranoico, el sudor recorría su rostro y se mordía el labio inferior como cuando éramos chicos y algo le preocupaba de verdad. Yo seguía sin comprender que era lo que estaba pasando, me sentía asustada y a la vez extraña, como si estuviera en otro sitio.

—¿Qué está pasando? —pregunté con una voz que no parecía la mía, Libi me miró de soslayo.

—Niña, alguien nos ha estado vigilando—. Respondió Libi sin hacer caso al semáforo que se ponía en rojo—debemos huir, quieren hacernos daño.

—¿Quién quiere hacernos daño?

—La fábri…—mientras Libi lo decía una camioneta impactó la nuestra de costado, fue un golpe seco pero por la velocidad con la que íbamos hizo que diéramos unas vueltas y terminara convertida en chatarra.

Recuerdo el accidente como en cámara lenta, Libi mirándome asustado, yo cerrando los ojos, luego un dolor que empezaba en las piernas, en todo momento un silencio, el silencio que precede a la muerte.

27 / abril /2015
07: 00 am

Al principio el ritmo de la música era lento y recurrente pero luego se fue transformando en algo más animado, desperté en esta habitación, lo primero que hago es verme, estoy vestida de blanco y luego miro a mi alrededor y solo veo las paredes, el suelo y el techo de color blanco como en los centros psiquiátricos, doy unos golpes a la cama y me doy cuenta que estoy atada.

La puerta de la habitación se abre, un hombre alto, de ojos oscuros y barba incipiente aparece, tiene una sonrisa amenazadora.

 —Me alegra que hayas despertado— posó su mano derecha sobre mi cabeza, intenté apartarla pero fue inútil. —ya has recobrado fuerzas, es mejor iniciar con los exámenes.

—Un momento— dije reuniendo todo mi valor — ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Libi? ¿De qué exámenes habla?

—Te lo diremos todo en su momento, por cierto puedes llamarme maestro—. Tras decir esto me desató y dijo que quería verme en 15 minutos en la cafetería.

Me levanté de la cama, pero me sentía algo débil, abrí la puerta de la habitación y salí. Parecía sin lugar a dudas un sanatorio, todo blanco, con grandes ventanas por donde entraba la luz, empecé a caminar, en cada habitación solo veía hombres y mujeres de mi edad, adolescentes. Llegué hasta la cafetería y me encontré con el hombre, no me había fijado que llevaba una bata blanca.

—Démosle la bienvenida a Bianca— dijo el hombre, todos los chicos reunidos en torno a él se giraron para verme, me ruboricé—. Toma asiento— me dijo — les explicaba la razón de que estén aquí hoy.

Su voz era suave y un poco aburrida, pero empezó diciendo que éramos unos jóvenes excepcionales, con unas habilidades extraordinarias, cada uno de nosotros tenía un don diferente y que desde hacía mucho tiempo nos vigilaban.  Nos levantamos y empezamos a recorrer el sitio, donde según él aprenderíamos a usar nuestras habilidades ¿Qué habilidades tenía yo? nunca demostré ser excepcional, por el contrario era una chica muy normal que le gustaba escribir.

 03/mayo/2015
02:00 pm

Me llevaron a una sala aislada, me sentaron en una silla donde me empezaron a colocar muchos cables, de repente me inyectaron una sustancia en el cuerpo, perdí la conciencia. En mi mente se forman unas imágenes de ese momento, recuerdo salir de mi cuerpo pero mi cuerpo convulsionaba, luego me recuerdo corriendo libre por las instalaciones del centro, viendo todo. Me sentía única, libre y lo mejor de todo poderosa. Una mano me tomo de regreso a mi cuerpo, dolor, eso lo sentí al volver al cuerpo. Fiebre, alucinaciones, no sé cuánto tiempo pasó.

05/mayo/2015
03:00 pm

Una de esas mañanas me quedé a solas con el hombre le pregunté por Libi, él me miro y simplemente me dijo que se había interpuesto en los planes de la organización, por lo que seguramente ya no estaba entre nosotros. Las lágrimas inundaron mis ojos, pero no le iba a permitir verme así, di media vuelta y fui hasta el baño. Me dolía el pecho y no pude evitar llorar, lloraba por Libi, lloraba por todo lo que me estaba sucediendo y más que nada lloraba de miedo e impotencia. Escuché unos pasos así que cubrí mi boca y me sequé las lágrimas con la manga de mi camisa.

—Vamos a escapar — dijo susurrando una de las chicas que había entrado — no soporto más este lugar. Decidí salir de donde estaba, las miré y me di cuenta que no eran mucho mayores de lo que yo era. Quedaron sorprendidas al verme e intentaron marcharse.

—Escuché lo que decían, quiero ir con ustedes— dije, aunque sonó más a una súplica que a una afirmación.

De mala gana aceptaron porque les convenía que estuviera con ellas, las podía delatar, pero en realidad nos unía una causa en común, escapar de los dolorosos ensayos a los que  éramos llevadas para aumentar nuestras habilidades, las cuales se convirtieron más en un castigo que en un don. 

Las reuniones se hacían en las tardes cerca a los baños para no llamar la atención, planeamos con detalle cada paso que íbamos a dar, Amber y yo nos encargaríamos de las puertas de acceso mientras Tessa nos protegía, el gran inconveniente sería el maestro, conocía nuestras habilidades y nuestras debilidades por lo que decidimos entre todas atacarlo, sería imposible detenernos a todas juntas.

18/mayo/2015
01:00 pm

El gran día había llegado, me sentía un poco enferma por la manera en que se estaban desarrollando las cosas. Amber, Tessa, Louise y yo fuimos a buscar al maestro. Tessa nos cubrió con un campo, mientras Amber se concentraba para poder controlar sus pensamientos, había estado practicando por semanas con nosotras para llevarlo a cabo hoy. En el momento en que Amber parecía abandonar su cuerpo entramos a la oficina donde vimos al hombre debatirse, podía luchar pero al final perdería el control.

Luego fue mi turno, cerré los ojos y tomé aire, como en los ejercicios sentí salir de mi cuerpo, de una manera que no puedo explicar até el cuerpo del hombre a la silla mientras le robaba información y lo hacía sucumbir en un sueño largo. Habíamos conseguido detenerlo.

Salimos corriendo, decidí que lo mejor era llevarnos a todos los que se encontraban retenidos, Louise se encargó de desarticular las celdas y yo de nuevo usando mi poder me encargué de decirles que nos íbamos. Llegamos todos a las puertas y una fuerte ráfaga que venía de todos destruyo la entrada. Sentí una llamada y me giré, haciendo uso de una fuerza hasta ahora desconocida para mí enterré el sitio en el que había sido prisionera.


Por primera vez sentí todo el poder que recorría mi cuerpo y pude sentir a Libi, ahora iba a buscarlo, a la par de ir aprendiendo a usar mis poderes, por lo menos por un tiempo el centro no estaría en uso aunque la organización seguía viva."

lunes, 18 de mayo de 2015

Caos

(Proyecto de Abril - Mayo del grupo Adictos a la Escritura. Final.)

La primera parte lo ha hecho Ann, Aquí está el link a la entrada directa 

Adictos a la escritura: Desarrolla el micho Fase A

"Bueno, yo no nací aquí para empezar.

No, no me refiero a esta ciudad, me refiero a este mundo. Pero no soy un alien ni nada de eso. Nací en la Tierra.

Pero no en este mundo.

Tampoco nací en este tiempo.

Eso lo recuerdo.

El día en que nací"






18/mayo/2015
20:52pm

La luz entraba al cuarto, bien iluminado y completamente estéril para eliminar el riesgo de cualquier infección; lo que se debe entender es que la luz que entra se da porque al nacer somos nosotros quienes irradiamos dicha luz.

Nuestra vida es más larga que la memoria de la humanidad, y somos más precisos en cuanto a narrar historias sin obviar u olvidar ningún detalle.

Hemos estado en los momentos de gloria, y en los que solo causaron dolor, nos hemos encontrado inmiscuidos en grandes victorias, y en pérdidas desastrosas, hemos llorado y reído como si no hubiera un mañana, a sabiendas que nuestros mañanas son eternos.

Y cuando hablar de la muerte se trata, tenemos mucho que decir, no porque muramos, ya que no lo hacemos, sino porque ella desde siempre ha sido una buena amiga, de esas con las que compartes un café cada fin de semana y se ponen al día.

Creo que he captado tu atención, o por lo menos la curiosidad está gobernándote, eso es lo bueno de ustedes buscan respuestas a todo lo que les cause intriga, así sea mínima, y bueno es un don o una maldición, dependiendo de cómo sacian su curiosidad.

El problema está en que eso es lo único que recuerdo de los míos, es con lo único que sueño, son las únicas palabras en imágenes que se repiten en mí, y no sé quién soy, ni cómo he llegado hasta aquí, o cual es la razón para no estar donde pertenezco, ahora todo es un caos.

Y si quisiera ser más trágico jamás podrían ayudarme a recuperar mi memoria al completo, es paradójico, se supone que no podemos olvidar, y sin embargo hasta mi nombre se me ha pasado por alto. En algún lugar debo tener respuesta, pero ¿en dónde?, somos nosotros los encargados de que ustedes puedan recordar o no, entonces entenderán que no tienen ni rastro de nuestra existencia.

Hoy en la mañana me dirigí a un lugar, uno que puedo recordar hasta con el olor, al parecer siempre me gustaron los lugares tranquilos, solitarios, de fondo las notas del rey del blues amenizaban el paisaje, un pequeño patio de una gran casa, con una resbaladera roja, vieja, oxidada, y como dije olía a césped recién cortado.

Y como si supiera lo que hacía, caminé hacia esa resbaladera de tantos recuerdos, o así lo presiento, realmente no hay nada seguro en mis archivos; pero lo que llamó mi atención fue un libro al final de ella, uno antiguo con pasta frontal roja, intenté leerlo, pero no podía, pensé que hasta de esa habilidad me había olvidado, y cayó una hoja que estaba entre las páginas y en ella ponía:

“Que la lectura sea un modo de vida y no solo un pasatiempo…
Que tus ojos no se cansen de leer…
Que Aquel siga alimentando tu imaginación…”

Al volver al libro, entendí todo lo que en él estaba escrito, y justo en ese momento volví a nacer, el olvido tiene gran retención de memoria, y comprendí el por qué perdí la mía, vengo de aquellos escritos, de aquellas lecturas, de tiempos remotos, y de lenguas muertas; pido disculpas por no poder entrar en detalles pero lo único que puedo revelar es que

"Bueno, yo no nací aquí para empezar.
No, no me refiero a esta ciudad, me refiero a este mundo. Pero no soy un alien ni nada de eso. Nací en la Tierra.
Pero no en este mundo.
Tampoco nací en este tiempo.
Eso lo recuerdo.
El día en que nací"


El día en que me convertí en un ser humano.



lunes, 27 de abril de 2015

Cuenta Regresiva


(Proyecto de Abril - Mayo del grupo Adictos a la Escritura. Parte uno.)



27/abril/2015
05:00am

Acababa de despertar, blanco, es el único color que puedo ver, hay una música que viene desde lejos, me estremece, y no sé dónde estoy.

Lo último que recuerdo es estar viajando con Libi. Ese día terminamos clases, y fuimos al parque a comer y repasar las materias de la tarde, hasta ese momento nuestro día había sido como todos, y para variar me olvidé mi cuaderno de apuntes en el aula, así que fui por él.

Al regresar Libi estaba pálido y temblando, corrí a verlo. Revisa tu cuaderno, dijo, al hacerlo cayó un sobre en el césped, y Libi se levantó de golpe, cogió sus cosas, las mías y se me acercó al oído. Niña debemos irnos de aquí.

Habían muchas fotos de él, mías, de toda la vida; mientras se ponía el cinturón de seguridad, me pasó un papel que tenía escrito “Cuenta regresiva”, y arrancó…



jueves, 23 de abril de 2015

Espera...



23/abril/2015
13:45

Mientras caminaba sin un rumbo específico, con los audífonos puestos dándome la mejor música, un libro en mano llevándome a los mejores mundos, y fijándome que no vaya a tropezar mientras continuaba mi camino; algo definitivamente inusual me ocurrió, parecía que todo el mundo a mí alrededor se detuvo, el reloj se paró, mi respiración era lo único que podía escuchar, la música quedó en pausa, el cielo con el sol que me calentaba se volvió transparente, y ese instante fue eterno.

No estaba segura de lo que pasaba, pero me gustaba poder tener la oportunidad de vivirlo. Para que tenga sentido lo ocurrido debe saberse de antemano que he sido fanática de los libros desde hace ya mucho tiempo, tal es así que veo el mundo como si fuera uno, y en los últimos meses he evadido llegar al final de este libro. Hasta que un día deseé empezar otros que narren mi historia, pero aún no me había decidido a hacerlo. E imagino mi vida como si alguien la estuviese leyendo, pero esa persona debía ser muy mala lectora, porque se demoraba demasiado en un simple capítulo, y quería hacer lo posible o imposible para que ella acabase pronto, no sé, para darle un cursillo de lectura rápida o algo semejante. Sí algo parecido al “Mundo de Sofía”, aunque prefiero pensar que se parece a Bastián en Fantasía, en “La historia sin fin”.

Volviendo a ese momento inusual en mi vida, me sentía intrigada, no había miedo, pero si curiosidad, esas ganas inmensas de saber qué está pasando, y cómo entro yo en todo esto. Entonces sentí la brisa del viento en mi cabello, cerca al oído, como si me susurrara algo, de hecho lo hizo, y fue por eso que instantáneamente alcé mi mirada al cielo ya transparente.

Él estaba sentado en un escritorio de madera, pero la madera parecía cristal porque podía verlo, sobre el escritorio había una máquina de escribir, justo en el centro, que Él estaba usando, y escuchaba claramente el sonido de las teclas al ser impresas sobre el papel, además en el extremo izquierdo había un bote de tinta con su respectiva pluma, y papel pergamino justo a lado, y no podía faltar la jarra de café en el lado derecho del escritorio y su taza que la llenaba cada vez que era necesario, cerca de su mano derecha.

Él tenía el cabello hasta la altura del hombro de color blanco, pero no era albino ni representaban canas, era un blanco con brillo, del mismo color de su barba y bigote, me sorprendió que llevaba un estilo muy bueno en su barba, se veía bien; sus cejas eran bien delineadas y pobladas al igual que sus pestañas, sus ojos se veían a través de unos lentes redondos sin marco y completamente pulcros, eran de color negro con un tinte miel, una mezcla que jamás había visto, su perfil era perfecto ya que tenía la mejor nariz que he visto, y sus labios de color entre rosa y rojo, formaban un corazón, y tendía a moverlos al ritmo de lo que escribía, eso me gustó, sus manos eran firmes de tez canela, y como tenía arremangada su camisa a cuadros tipo granjero, podía ver sus brazos, para nada era lampiño.

Hizo una pausa a la escritura, y tomó un sorbo de café, en ese momento pude percibir tan gran aroma, y una vez más, como nunca antes lo he olido. Estaba tan metido en su escrito que parecía no haber notado que yo lo podía ver, se limpió el bigote de las marcas que aquel sorbo le había dejado, y continuó, era rápido al mecanografiar, y de seguro era algo divertido lo que escribía, porque de vez en cuando sonreía, hasta en  momentos se reía a carcajadas, no he oído en mi vida una risa más amena, más contagiosa que la de Él.

Entonces dejó la máquina de escribir a un lado, y tomó la pluma, no podía entender lo escribía pero su caligrafía era hermosa, esa que te relatan en los cuentos antiguos, mejor aún; al dejar la pluma en su sitio, por una torpeza, o tal vez con intensión derramó la tinta sobre el escritorio, y fue como si el cielo se nublara, ya no podía verlo, pero escuchaba su risa, al parecer eso a Él le causo gracia, escuché también como salpicaba agua sobre el escritorio, y vi como lo limpiaba con una franela, mis ojos hacían el recorrido que su mano llevaba por el ahora nítido escritorio de madera cristal, cuando paró regresé a verlo, quería saber que iba hacer. Y fue justo ahí que entendí que estaba equivocada, Él sabía que estaba viéndolo, me miró directo a los ojos, y jamás podré explicar con exactitud lo que en ese momento sentí, creí, viví.

Un calor recorrió mi cuerpo no tenía principio, no tenía final, pero comenzó, su mirada era profunda como si supiera más de lo que yo sé, como si me conociera sin tiempo, y yo me pude ver reflejada en sus ojos, y flotaba, o ¿solo tuve la sensación de hacerlo?, me sentí dichosa de que sepa que estoy aquí viéndolo, y al mismo tiempo tuve vergüenza de que sepa que estoy aquí viéndolo, y Él como entendiendo lo que sentía, pensaba, o decía, me sonrío y me hizo una seña de “Espera”. Realmente aunque no me lo hubiese pedido, me hubiese quedado ahí, no había otro lugar en el que quisiera estar.

Mientras esperaba noté que el escritorio se había movido, porque pude ver un ángulo diferente de la habitación, parecía una biblioteca personal, llena de libros, empastados a la antigua, y el viento volvió “¿Te gusta?”, eso fue lo que susurró esta vez, en respuesta solo pude mover mi cabeza enérgicamente de arriba-abajo, Lo supuse. -respondió, no con palabras audibles, sino con pensamientos palpables, ahora más que nunca, nada tenía sentido, y eso me agradó.

Se sentó de nuevo y acabó de escribir en el papel pergamino, esperó a que secase, y dio la vuelta al papel para que pueda leerlo. Yo no podía creer que ese ser tan magnífico me estaba dando la primicia de uno de sus escritos, era algo emocionante, un momento perfecto en todo lo que eso puede conllevar, y lo leí con detenimiento, sabiendo que cada palabra podía transformarme, y ya que no puedo mentir, diré que me desilusioné un poco al leerlo.

Él tuvo que entender mi decepción, ya que apenas acabe de leerlo sonó “Espera”, así que volví a verlo, una vez más volvió a la máquina de escribir, colocó la hoja que había leído, volvió a tomar un sorbo de café, se limpió el bigote, y empezó a teclear de nuevo. Yo volví hacer exactamente lo mismo que al inicio, y me fijé de nuevo en cada detalle del escritorio, de la habitación, de Él, y al llegar a ese “tic” que tiene de mover sus labios mientras escribe, y aunque ya lo dije, ¡me encanta!; pude entender lo que decía, es decir encontré la manera de saber lo que escribía. Me sentí realizada en ese momento.

<<Y mientras ella volvía hacer el mismo recorrido, de la misma manera en que lo hizo cuando me vio por primera vez hoy, y se fijaba una vez más en cada detalle de  mi mesa, del cuarto en el que estoy, cada detalle mío, volvió a esbozar esa sonrisa cuando notó que muevo mis labios al escribir, pero fue más asombrosa su reacción cuando comprendía cada palabra que escribo.
 Sin embargo me deleitó aun más, cómo la sorpresa se reflejaba en su ser, cuando por fin entendió el significado de aquellas palabras que le hice leer “TOMO II”, y su decepción se fue al instante.
Justo en ese momento notó que la estaba viendo, y sus lágrimas empezaron a brotar sin que ella lo sepa, y una sonrisa desde lo más profundo de sí nacía. Y el cielo volvía a su color, y el reloj empezaba a marcar los segundos, y su música empezaba a sonar a lo lejos, sin embargo a través del tiempo, mientras continúo escribiendo ella recordará como pudo verme, y todo lo que esta mañana entendió, conoció, amó y aceptó.
Y mientras todo volvía a la normalidad, el viento volvió a jugar con su cabello, y sin duda alguna supo lo que le susurraba por tercera vez “ESPERA”>>

Por un efímero instante todo se borró de mi memoria y continúe caminando con cuidado de no tropezar, leyendo y escuchando mi música. Y mis ojos empezaron a llorar y en mi boca se dibujó una sonrisa, como si todo mi ser sonriera, y noté que me estaba viendo, y esa voz dulce del viento está plasmada en mí, cada día, cada hora, cada momento, la vuelvo a escuchar, y es más refrescante que el agua

“ESPERA”